
Con toda la prudencia que se debe tener antes de generalizar, la generación de nuestros abuelos se enfrentó a un convulso siglo XX, a sus guerras, a sus miserias, a sus avances, etc. Ante ellos se abría un mundo cada vez más rico pero también más complejo donde las pulsiones humanas más básicas: el hambre, el amor, el odio, el miedo, la vergüenza..., se mezclaban con logros tecnológicos y científicos que prometían convertir el paso por este mundo en un hermoso y estimulante paseo lleno de bondades que jalonaban un presente, a menudo desconcertante, con halos de esperanza que anunciaban un futuro mejor para ellos y sus descendientes.
Si bien esta crisis azota los pilares de la economía mundial, encuentro más terrible todavía la crisis ética, moral y espiritual que sacude las conciencias de innumerables personas que lucharon y se esforzaron para que sus hijos y nietos vivieran en mejores condiciones que ellos.
Es por este motivo que no me sorprende que estos ancianos salgan a la calle a denunciar la destrucción de todo lo positivo que, con muchos sacrificios habían logrado antes de que les estafaran el dinero y, sobretodo, los sueños de un mundo mejor y mas justo.
Son personas cuyo legado llega a nuestras manos ahora, en vida; son sus protestas las más altruistas, porque piden justicia para sus nietos, aunque ellos no lo puedan ver; en resumen, son hombres y mujeres que saben lo que es luchar por sus derechos y, aún, no quieren rendirse; son grandes seres humanos como Sampedro y Hessel que han compartido sus experiencias y sus palabras con los Indignados que han llenado plazas y calles desde el 15M.
¡Ojalá que estos yayoflautistas consigan llevar al río a todas las ratas que invaden la tierra prometida!
Me siento identificada contigo ya que sólo conocí a un abuelo, igual que tú, aunque yo guardo un querídísimo recuerdo suyo.
ResponderEliminarAhora soy yo la abuela y hago esfuerzos junto a l@s Yay@s de Córdoba para que las ratas acaben rendidas a la orilla de todos los ríos del mundo.
Comentarios como el tuyo infunden mucho ánimo.
Muchas gracias.
La Yaya Pilar